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Archivos Mensuales: marzo 2012

El reciente fallecimiento de Luis Moreno-Mansilla dejó helada a la profesión y especialmente a la persona con la que compartió la totalidad de su tristemente corta vida profesional, Emilio Tuñón. Os acercamos en este post las emotivas palabras que le dedica en el último número de la revista CIRCO, publicación a través de la cual Mansilla, Tuñón y Luis Rojo han compartido reflexiones personales desde hace casi 20 años.

Aquí podéis descargar el número 176 en pdf. Los que ya la conocíais, sabéis que está pensada para ser impresa y leída en papel, por lo que el orden de las páginas se corresponde con esta condición (fijáos en los números de página para leerlo correctamente).

El resto de número están disponibles en la web de Mansilla+Tuñón

Hasta el 21 de Abril se puede visitar en San Sebastián (centro Koldo Mitxelena) la exposición ¿Cuándo habrá arquitectura?, resultado de la investigación del profesor de la Escuela de Arquitrectura de Navarra José Ángel Medina Murua. Dicho trabajo comenzó con su tesis doctoral: “Crónicas de la vanguardia. 1927-1936. La arquitectura de Aizpurúa y Labayen“, dirigída por Juan Miguel Otxotorena, continuó con la publicación “Aizpurúa y Labayen” (2011) y se prolonga con esta exposición, cuyo catálogo está disponible aquí.

Este trabajo nos acerca la totalidad de los proyectos del que fuera uno de los dúos de arquitectos más prometedores de la II República. Miembros del GATEPAC y autores del Real Club Náutico de San Sebastián (galería de imágenes), que como sabéis sería la única obra firmada por españoles que Hitchcock y Johnson llevaron a la famosa exposición que dio nombre al estilo internacional (MoMA, 1932).

Para ampliar datos podéis leer el artículo en el que el autor presenta la exposición. A continuación os dejamos el escrito que José Manuel Azpurúa realizó en 1930 y que da nombre a la exposición, con un final por el que no parece que hayan pasado 82 años.

¿Cuándo habrá arquitectura? 

La arquitectura en España no existe; no hay arquitectos, hay pasteleros. ¿Por qué no habrá turroneros todo el año, con lo bonito que es el turrón? Los señores que, con un papel oficial, se llaman arquitectos, se clasifican ellos mismos: yo soy arquitecto constructor; “ésos” son arquitectos decoradores; aquéllos son arquitectos de fachadas. La masa los tiene ya clasificados, y pregunta: ¿Dónde está el arquitecto arquitecto?

Los profesionales miran con compasión a unos cuantos compañeros, porque se preocupan de cosas que ellos creen pequeñeces; “ése es un arquitecto decorador”. Yo les llamo “arquitectos prácticos”, porque el señor que hace un mueble para cumplir un fin, y lo pone en un espacio a medida, espacio que responde a otro fin, la reunión de estos elementos me dará un conjunto capaz para lo que se pensó. De esta manera, la casa es una casa; la escuela, es una escuela; el ministerio, un ministerio, que es lo que pensamos. Al que se le encarga una barriada de obreros y hace una necrópolis de obreros, es un manipulador; y al que se le encarga un ministerio y hace un laberinto con muchos millones, otro manipulador; y, en vez de una casa para vivir, una casa para morir, éste es un prestímano.

A la arquitectura no se le da importancia, y la tiene. A las masas se las educa con la arquitectura y el cine. El obrero español tiene derecho a vivir como viven los obreros alemanes, franceses, americanos, etc.; el Gobierno español ha dado muchos millones para ello, pero le han estafado.

El burgués exige lo que ve. ¿Por qué no se le enseña a vivir? Un arquitecto que proyecta en renacimiento, vasco, barroco, está engañando a los burgueses; lo hace bien en cuanto a la forma; pero no en cuanto al espíritu, o es que reúne el espíritu de todos los siglos. En ese caso, los arquitectos de hoy son dioses, y ante eso me descubro; no temáis, son dioses falsos, y, por lo tanto, cosa fácil es que caigan en pedazos. Los estilos antiguos los admiro. ¿Res- (?) ningún modo. Al museo con ellos. ¿No os figuráis lo que piensa una silla Luis XV cuando se sienta encima una marquesa de hoy? ¿Y cuando él viene de madrugada en su “bugatti”, y se acuesta en el lecho con dosel? ¡Farsantes! Es ridículo pretender que la nueva arquitectura sea cosa para minorías selectas. Seguramente entrará por “snob”. Es preferible que no entre; la nueva arquitectura es de las masas, y viene a ellas para redimirlas.

Vais a un teatro, y no oís; os atrae más la decoración que la escena. Vais a clase, y no podéis respirar; la ciudad universitaria os salvará (os debía salvar, que no es lo mismo). ¿Qué pensáis de un señor que está removiendo tierras, dejando explanadas para construir pabellones, y cuando se empieza la construcción quita la tierra para hacer los cimientos? Sobran los millones.

Vais a una iglesia. El Maestro pedía sencillez. ¿Cómo vais a tener devoción, si las aberraciones barrocas están llenas de sensualismo? Vais por la calle, y el paisaje urbano os obliga a llevar los ojos bajos.

El trabajo del arquitecto no es honrado, no sienten lo que hacen, no deben cobrar y cobran; os están estafando, y se quejan de que haya arquitectos firmones; éstos, por lo menos, cobran menos.

Exigid en vuestras construcciones todo: higiene, solidez, confort, racionalidad, economía; todo, menos decoración; esa palabra os denigra, no debe existir, y si la pedís, os darán pastelería y pagaréis como cosa buena. Al hablar de pastelería me acuerdo de las Exposiciones de Barcelona y Sevilla -exposiciones, ¿de qué?. Exposiciones de dulces será: almendras, peladillas, merengues, muchos merengues; borrachos, también muchos borrachos; no faltan las clásicas mantecadas, los huesos de santos y las yemas, que -cosa más fina- las resumen millones, muchos millones. ¿Para qué? Para que en el extranjero se rían de nosotros. Y la torre Eiffel, que se hizo en la exposición del 90, ¿no dice nada?

La culpa del retraso de la arquitectura es del cliente, según el arquitecto; “no nos dejan hacer”. El enfermo cree en el médico; el abogado me arregla este asunto: ¿por qué el arquitecto no me construye mi casa? No creo en él, no tiene autoridad. Mientras el arquitecto no tenga confianza en sí mismo, autoridad y criterio, no habrá arquitectos, estaremos en manos del cliente. ¿Cómo queréis construir vuestras ideas, si no educáis a las masas?

El pintor, el músico, el escultor, el literato, pueden concebir lo inconcebible; se entera cierta parte del público. El arquitecto no puede dejarse llevar de su imaginación; no se da cuenta de que su obra es para todo el público, está en la calle; su responsabilidad es mayor. Se pide al pueblo serenidad, tranquilidad, para resolver actos públicos. Un espíritu sereno sale a la calle y ve edificios faltos de tranquilidad y llenos de sensualismo; pierde la serenidad y grita revolución.

José Manuel Aizpurua. La Gaceta Literaria, 1930

Si hace unos días os comentábamos que se reabría la Villa Tugendhat en Brno, hoy nos alegra comunicaros que a partir del próximo 20 de Marzo quedará abierta al público una de las viviendas de la Casa Bloc de Barcelona.

La Casa Bloc, una de las obras más interesantes de la España de la II República, fue obra de Josep Lluis Sert, Joan Baptista Subirana  y Josep Torres Clavé,  arquitectos reunidos entorno al Grupo de Arquitectos y Técnicos Catalanes para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea, GATCPAC (ya os hablamos de ellos en otro post sobre la Citat del Repós)

Después de una cuidadosa restauración por parte del Institut Català del Sòl y del Institut de Cultura de Barcelona a través del Disseny Hub Barcelona, se ha recuperado la situación original de una de las viviendas, que se abre como museo. En concreto, el número 1/11 se ha restaurado y recuperado el mobiliario original (con muebles tan intersantes como los de Thonet o Breuer).

La visita es guiada y es necesario reserva previa, en grupos no superiores a 15 personas (tlf: 932563463 o por email: dhub@bcn.cat

Podéis ver un vídeo de presentación (en catalán) del piso museo de la Casa Bloc, así como un dossier con más información sobre la obra y el proceso de restauración.